Se plantea el papel que los recursos humanos para la salud deberían desempeñar en las próximas etapas de la reforma del sistema de salud mexicano a través de las siguientes dimensiones: la orientación de la formación, las instituciones responsables de esta formación, las formas de vincular a los trabajadores a las instituciones y las formas en las que los trabajadores de la salud deben responder a los cambios en marcha. Los cambios requeridos deben estar basados en una propuesta de planificación estratégica sustentada en acuerdos institucionales, que defina objetivos comunes así como procedimientos claros para cumplir las metas.